miércoles, 4 de abril de 2012

Calma espléndida


Me calma. Tu voz, tu mirada, tu luz, tu energía. Tu magia me calma.

Cuando el ruido mundano supera a los sonidos de mis pensamientos te busco a mí alrededor. Te necesito.

Aunque sea en la vitrina, aunque sea como espectador de mi show, aunque sea como analista o asesor. Te necesito.

Yo sé cuales son mis coordenadas en este plan maestro. Pero necesito que sepas cuanto bien me hace escuchar tu versión de las cosas.

Yo no creo en el amor eterno. Por lo tanto mi poesía no puede tener conceptos lógicos. Mi retórica no puede terminar en nada más que en una que otra noche narcótica donde nadie sea protagonista, donde nadie realmente esté ahí.

Si existe el destino cariño, el mio es cruel. Estoy pagando con gritos internos alguna deuda universal gigante, algún acto egoísta de otra vida donde fui reina y corte cabezas.

Me resigno y te siego buscando a mi alrededor. Te cuido, te protejo, te veo brillar y espero verte feliz.

No te preocupes.

Siempre, al final del día, estoy bien.

Espléndida.