No sé distinguir lo complicado de lo simple.
Prefiero el silencio cómplice, amigo.
Mi eterno castigo se ha marchado.
La falsa caricia, el atuendo y el abrigo.
La careta, el maquillaje y el látigo.
Ese pasado lo enterré en el aliento de la canción.
Me gusta esta guarida donde reina la paciencia.
La guitarra cuando gime ya no aturde.
Quebranté tu recuerdo para poder volar.
Quiero seguir aquí. Si. Así.
Ya no te culpo. Era hora de decir adiós.
Ya no te espero. Es hora de decir adiós.
Mis manos aún son de hueso, tu ser es polvo.
Te devuelvo las promesas eternas.
Gracias por devolverme mi corazón.
Estoy segura que seguirás calmando mi sueño.
La eternidad de la ausencia solo estaba en mi.
Y ya la dejé ir. Prefiero seguir andando
No temo: solo ansío el mundo.
No lloro: solo escucho.
Tarde o temprano la pesadilla iba a terminar.
Nunca estuve en el infierno. Solo lo soñé.
Desperté, grité, entré en histeria, quise escapar.
Sentí un beso tibio en la frente y me apacigüé.
No. No es un extraño. Es mi amigo, es mi amante.
No. No voy a correr. Voy a averiguar que viene.